Thursday, June 15, 2006

Morimos

Nacemos y el reloj de péndulo marca el ritmo de nuestra existencia. Dicen que vivir es básicamente impedir que te alcance la muerte, pero nuestros pasos se encaminan inevitablemente hacia ese precipicio. Somos ríos que vimos la luz del día entre las faldas de las montañas y crecimos mientras surcábamos llanuras. Ahora vivimos la etapa final frente a los acantilados.

Hemos dejado que la desilusión haya borrado el brillo en nuestra mirada, y el silencio es la mordaza de nuestra conciencia.

Nadie nos dijo que nuestros pasos quedaban grabados en el camino, que algunas de nuestras palabras fueron tesoros que se guardaron en alguna memoria y otras fueron certeras balas que lastimaron corazones. Nadie nos enseñó a decir lo que sentíamos sin sonrojarnos, ni a caminar por la noche sin miedo a la oscuridad. Nadie nos confesó la fórmula mágica para leer en una mirada, ni para espantar el miedo.

Nacemos y un día descubrimos que nos hemos quedado mudos. Sentimos que hemos luchado y perdido la batalla. Acariciamos la muerte como un día lo hicimos con la vida.

Nos equivocamos. Caemos, y saboreamos el gusto amargo de la tierra en los labios, el sufrimiento que produce la decepción y la impotencia. Somos culpables de ser cobardes en muchos momentos y osados en otros. Hablar duele, callar también.

Vivir es a veces un “gracias” y otras un “perdona”. Nada es fácil. A veces somos actores principales, otras secundarios y, la mayoría del tiempo, extras que nadie recuerda.

Dicen que todo viaje tiene un origen, un final y un objetivo. Y es éste último, quien le da sentido. Hemos ido cogiendo trenes en marcha, a menudo sin mirar hacia que destino nos llevaban. Hemos amanecido en lugares desconocidos, y ahora sentimos que es el momento de volver al mundo, y desvanecerse.

Nacemos y morimos solos. Esa es la condición más nuestra de todas…

A todos:
Gracias a todos por los detalles que habéis tenido conmigo durante este tiempo.
“Caer es optativo, levantarse es obligatorio”

A ti:
Me siento afortunada porque la vida cruzo nuestros caminos, y por el tiempo que compartiste conmigo. Has sido, eres y serás siempre muy especial para mí. Nunca podré decirte adiós, ni olvidarte porque yo las cosas importantes no las olvido. No diré nada que tu ya no sepas… tq
"Quisiera que tú me entendieras a mí sin palabras. Sin palabras hablarte.."

Wednesday, June 14, 2006

La mirada del otro

Un diario es un simple instrumento de la memoria, aunque no todo lo que se recuerda se haya vivido realmente o, por lo menos, no del mismo modo. En cualquier caso, debo confesar que las figuras son todavía engañosas para mí en el recuerdo de ayer mismo, y por esta razón, ahora, cuando escribo, me parece mentira que pasara lo que paso. La culpa no me impide aceptar la realidad, ni mucho menos, pero me asombra la capacidad que tiene la vida para sorprendernos, incluso cuando sabemos no sólo a lo que nos arriesgamos, sino lo que viene después, cuando el riesgo se cumple: esa sensación desolada de desposesión.

Ahora que Daniel ya no está carece de sentido seguir escribiendo un diario que no tiene lector. Nadie escribe un diario sólo para alimentar su propia memoria, aunque en ocasiones la alimente. Las más de las veces un diario se escribe para asegurarnos que hemos vivido o para hablar con nosotros mismos y confirmarnos. De todos maneras, me sigo preguntando si tiene verdadero sentido seguir escribiendo este diario…
La mirada del otro.
Fernando G. Delgado

Monday, June 12, 2006

Volver al mundo

"A partir de un determinado momento de la vida-ha escrito González Sainz- el mundo se nos va más aprisa. En el origen de esa celeridad suele haber siempre un abandono, o un desengaño, una muerte, un accidente. Entonces el vacío se va haciendo hueco a grandes zancadas hasta dar la impresión de ocuparlo todo, la palabras con que nombramos las cosas y los sentimientos con que las percibimos. Ese abandono o desengaño personales pueden ser amorosos, políticos, de sentido… y a veces se enmarcan en un abandono mayor, histórico. Es el caso de nuestra época, en que el viejo mundo lleva tiempo yéndose a marchas forzadas y los lugares de nuestras vidas y las representaciones de nuestras ideas haciendo agua por todas partes. Hay quien se hace a ello y quien no se da cuenta de nada; quien habita el mundo del fin de nuestro mundo meditando sobre lo que queda de él; y a quien no se le retira el mundo sino que cabalga los dispositivos que lo han sustituido. Esos son los poderosos."

Contraportada del libro:
Volver al mundo. J.A. González Sainz