"A partir de un determinado momento de la vida-ha escrito González Sainz- el mundo se nos va más aprisa. En el origen de esa celeridad suele haber siempre un abandono, o un desengaño, una muerte, un accidente. Entonces el vacío se va haciendo hueco a grandes zancadas hasta dar la impresión de ocuparlo todo, la palabras con que nombramos las cosas y los sentimientos
con que las percibimos. Ese abandono o desengaño personales pueden ser amorosos, políticos, de sentido… y a veces se enmarcan en un abandono mayor, histórico. Es el caso de nuestra época, en que el viejo mundo lleva tiempo yéndose a marchas forzadas y los lugares de nuestras vidas y las representaciones de nuestras ideas haciendo agua por todas partes. Hay quien se hace a ello y quien no se da cuenta de nada; quien habita el mundo del fin de nuestro mundo meditando sobre lo que queda de él; y a quien no se le retira el mundo sino que cabalga los dispositivos que lo han sustituido. Esos son los poderosos."
con que las percibimos. Ese abandono o desengaño personales pueden ser amorosos, políticos, de sentido… y a veces se enmarcan en un abandono mayor, histórico. Es el caso de nuestra época, en que el viejo mundo lleva tiempo yéndose a marchas forzadas y los lugares de nuestras vidas y las representaciones de nuestras ideas haciendo agua por todas partes. Hay quien se hace a ello y quien no se da cuenta de nada; quien habita el mundo del fin de nuestro mundo meditando sobre lo que queda de él; y a quien no se le retira el mundo sino que cabalga los dispositivos que lo han sustituido. Esos son los poderosos." Contraportada del libro:
Volver al mundo. J.A. González Sainz
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