Nacemos y el reloj de péndulo marca el ritmo de nuestra existencia. Dicen que vivir es básicamente impedir que te alcance la muerte, pero nuestros pasos se encaminan inevitablemente hacia ese precipicio. Somos ríos que vimos la luz del día entre las faldas de las montañas y crecimos mientras surcábamos llanuras. Ahora vivimos la etapa final frente a los acantilados.
Hemos dejado que la desilusión haya borrado el brillo en nuestra mirada, y el silencio es la mordaza de nuestra conciencia.
Nadie nos dijo que nuestros pasos quedaban grabados en el camino, que algunas de nuestras palabras fueron tesoros que se guardaron en alguna memoria y otras fueron certeras balas que lastimaron corazones. Nadie nos enseñó a decir lo que sentíamos sin sonrojarnos, ni a caminar por la noche sin miedo a la oscuridad. Nadie nos confesó la fórmula mágica para leer en una mirada, ni para espantar el miedo.
Nacemos y un día descubrimos que nos hemos quedado mudos. Sentimos que hemos luchado y perdido la batalla. Acariciamos la muerte como un día lo hicimos con la vida.
Nos equivocamos. Caemos, y saboreamos el gusto amargo de la tierra en los labios, el sufrimiento que produce la decepción y la impotencia. Somos culpables de ser cobardes en muchos momentos y osados en otros. Hablar duele, callar también.
Vivir es a veces un “gracias” y otras un “perdona”. Nada es fácil. A veces somos actores principales, otras secundarios y, la mayoría del tiempo, extras que nadie recuerda.
Dicen que todo viaje tiene un origen, un final y un objetivo. Y es éste último, quien le da sentido. Hemos ido cogiendo trenes en marcha, a menudo sin mirar hacia que destino nos llevaban. Hemos amanecido en lugares desconocidos, y ahora sentimos que es el momento de volver al mundo, y desvanecerse.
Nacemos y morimos solos. Esa es la condición más nuestra de todas…
A todos:
Gracias a todos por los detalles que habéis tenido conmigo durante este tiempo.
“Caer es optativo, levantarse es obligatorio”
A ti:
Me siento afortunada porque la vida cruzo nuestros caminos, y por el tiempo que compartiste conmigo. Has sido, eres y serás siempre muy especial para mí. Nunca podré decirte adiós, ni olvidarte porque yo las cosas importantes no las olvido. No diré nada que tu ya no sepas… tq
"Quisiera que tú me entendieras a mí sin palabras. Sin palabras hablarte.."
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